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19 Feb 2012

Uniformes asturianos de la Guerra de Independencia

Publicado en Historia

El Principado de Asturias al encontrarse alejado de los principales centros de producción ―incluída la manufactura textil― se veía privado de los recursos que éstos podían aportar para sostener y uniformar a los regimientos que deberían constituir el denominado «Exército defensivo asturiano».

Aunque la Intendencia de la Junta Suprema de Asturias puso en marcha todos los resortes para vestir y equipar lo mejor posible a las unidades que se iban creando, tropezaba, no obstante, con serios inconvenientes al no hallar los sitios adecuados ni la materia prima necesaria para la manufactura de los uniformes, por lo que se echó mano a las existencias de estameña de color pardo (el paño más común y abundante que podía encontrarse en el Principado) que la industria popular de fabricación de paños y los diversos comerciantes acumulaban por aquel entonces en sus respectivos almacenes. En efecto, varias fueron las donaciones[1] de comerciantes y particulares de distintas piezas de paño pardo, cada una de 30 ó 36 varas, con lo que podían confeccionarse un elevado número de casacas o chaquetas cortas, ya que la elaboración de cada una de estas prendas precisaba del orden de vara y media de paño. También se ofrecieron importantes remesas de lienzo crudo, esencial para la elaboración de camisas y pantalones.

Se recurrió, asimismo, a los rústicos telares de los pueblos; al gremio de sastres artesanos de Oviedo y a los pequeños talleres de costura; a las monjas de los monasterios de la capital; a los talleres del Real Hospicio (fabricas de lienzos, sombreros y zapatos); al gremio de zapateros de Noreña, etc., cuyas producciones, al depender de los limitados recursos que ofrecía la propia región, resultaban más difíciles de conciliar que los de la gran industria manufacturera.

La ayuda solicitada a Gran Bretaña para la confección de un crecido número de uniformes para vestir a las tropas asturianas no pudo ser atendida, ya que, aunque los estamentos británicos habían mostrado su buena predisposición para auxiliar al Principado, imponderables de la guerra hicieron que se vieran imposibilitados para cumplir de forma inmediata con el encargo demandado por la Junta de Asturias. Estos auxilios no pudieron materializarse ―y esto, aún con dificultades― hasta finales del mes de diciembre de 1808.

También, como no podía ser de otra manera, se acudió al patriotismo de los asturianos, que hicieron todo lo posible para abastecer de prendas de vestuario a las unidades que se iban formando. Mientras los hombres se esforzaban en elaborar utensilios, acopiar y transportar todo tipo de suministros, las mujeres se entregaban a la costura de uniformes, cuyo trabajo recayó, fundamentalmente, sobre las gentes de las ciudades y villas más prósperas del Principado. Tampoco se puede olvidar la abnegada labor desarrollada por las madres y hermanas del soldado quienes, puntada a puntada, confeccionaron en el propio hogar muchas de las prendas que componían el uniforme que éste, orgullosamente, debería lucir. Fue, en suma, un esfuerzo tenaz, en el que se empleó todo el verano de 1808.

Los testimonios ocasionales, de gran importancia para conocer detalles y demás pormenores sobre uniformes, son aquí escasos o prácticamente nulos. Tampoco se tiene constancia de la existencia de grabados ni dibujos originales de las tropas asturianas que nos permita determinar cómo iban vestidos nuestros soldados. Sin embargo, entre los numerosos documentos examinados, sólo uno de ellos ofrece información veraz acerca del color y características de algunas prendas de uniforme. Gracias a este documento[2], valiosísimo por otra parte, puede reconstruirse casi con absoluta precisión las prendas que constituyeron el uniforme primigenio que vistieron las tropas que componían algunas de las unidades militares organizadas en el Principado durante los meses de junio y julio de 1808. Por otro lado, se tiene conocimiento de la existencia de un manuscrito que, al parecer, describe con bastante precisión el vestuario del Regimiento de Luarca[3]. Desgraciadamente, el documento en cuestión no ha podido ser consultado para la realización de esta monografía, aunque todo parece indicar que, con ligeras variantes, coincide con la descripción proporcionada por el instrumento anteriormente señalado.

Las reseñas o historiales de los cuerpos constituyen otra valiosa e importante fuente de información, pero sólo unos pocos ofrecen aportaciones de calidad aceptable, tal es el caso del historial del Regimiento de Castropol[4], dado a conocer en 1817 por D. Juan Murias, Sargento Mayor del citado cuerpo, que incluye las descripciones de los distintos uniformes que, gracias a la ayuda británica, fueron lucidos por los miembros del regimiento entre 1809-1815. Permanecen, además, otras descripciones de uniformes aparecidas en algunas publicaciones que, debido a los excesos de fantasía de sus autores, nos impulsa a desechar por presentar demasiadas incógnitas, de las que más adelante se ofrecerán algunos detalles.

Las actas de la Junta Superior de Asturias que, por su propia naturaleza, deberían aportar una privilegiada cascada de información sobre la indumentaria militar, no ofrecen, empero, datos importantes sobre el particular, limitándose a reseñar, de manera muy superficial, aquellos aspectos relacionados con las diversas peticiones de vestuario y, sobre todo, de calzado que tan insistentemente solicitaban a la Junta los jefes de los cuerpos. Los libros de acuerdos relativos a los años 1808 y 1809, esenciales para conocer el proceso de formación de los regimientos, sus uniformes, etc., desgraciadamente no han llegado a nuestros días, bien por pérdida, extravío o haber sido objeto de expolio durante la primera invasión francesa de mayo de 1809. No obstante, las actas de la Junta General correspondientes a los años 1794-1799[5] nos ofrecen una completa descripción del vestuario reglamentario que observó el Regimiento de Nobles de Asturias en 1795, uniforme que, más tarde, es posible fuese reutilizado por el Provincial de Oviedo, en cuyo color, naturalmente, se inspiraron los atuendos confeccionados en 1808.

Por último, otra importante línea de investigación, por lo enjundioso de sus informaciones, lo constituyen las comunicaciones de los organismos oficiales británicos relativas al envío de suministros de vestuario, equipos y material diverso «para los patriotas españoles [en Asturias]...», cuyos documentos se custodian, principalmente, en los archivos nacionales de Gran Bretaña, tales como el Public Records Office [PRO], en el barrio londinense de Kew. Los registros militares se encuentran, fundamentalmente, en la monumental serie War Office [WO] y aquello otro relacionado con suministros, en la serie Foreing Office 72 [FO].

Gracias a la infatigable y encomiable labor de dos prestigiosos investigadores, el profesor René Chartrand[6], de Canadá y Dña. Alicia Laspra Rodríguez[7], asturiana ésta, profesora de la Universidad de Oviedo, ha sido posible, por la valiosa aportación documental que ambos reúnen en sus respectivos ensayos históricos, sustanciar esta monografía sobre la uniformidad militar de los regimientos asturianos durante la Guerra de la Independencia (1808-1814).

[1] CANELLA SECADES, Fermín: Memorias asturianas del año ocho, Oviedo 1908 (Apéndice II). Inserta una de las varias listas de suscripciones asturianas para sostener la guerra contra Francia que aparecían en el tomo 1º del manuscrito de Canga Argüelles "Historia del Principado de Asturias durante los seis años de la guerra de la Independencia". En esta lista se incluye la donación de las piezas de paño a las que hacemos alusión.
[2] Certificación expedida por el Sargento Mayor del Regimiento de Infantería de Salas el 20 de agosto de 1810 del inventario de las pertenencias del teniente del Regimiento de Llanes, agregado al de Salas, D. Antonio Cancio Donlebún. (Gentileza de D. Javier Cancio ).
[3] Se trata de un manuscrito que, con el titulo «Alzamiento de Asturias», pertenecía a los fondos bibliográficos de D. Vicente Abello, de Luarca.
[4] Relación histórica de los méritos y servicios que ha hecho al Rey y a la Nación el Regimiento Infantería de Castropol. desde el 17 de junio del año 1808 en que fue creado, hasta el de 1815, Oviedo, 1817.
[5] Se trata de los libros 119 y 121. El primero nos ofrece una exhaustiva información sobre el proceso de formación del Regimiento; y en el segundo aparecen consignados los gastos derivados de la confección del uniforme, etc., así como el destino dado a las distintas prendas tras la disolución del cuerpo de Nobles.
[6] CHARTRAND, René: Spanish Army of the Napoleonic Wars (trilogía), Osprey, Oxford (GB), 1998, 1999. El mismo: Suministros británicos enviados a España, 1808-1814. Revista Researching & Dragona, nº 15, diciembre 2001.
[7] LASPRA RODÍRGUEZ, Alicia: Intervencionismo y revolución. Asturias y Gran Bretaña durante la Guerra de la Independencia (1808-1813. RIDEA, Oviedo, 1992. La misma: Las relaciones entre la Junta General del Principado de Asturias y el Reino Unido en la Guerra de la Independencia. Repertorio documental, edición de la Junta General del Principado, Oviedo, 1999.

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